Susurras a los árboles
y pegas tu oreja a su piel.
Te responden, te hablan
pero sólo tú les oyes.
¿Qué te dijeron?
Te preguntaron.
“¿Sabes guardar un secreto?”
Más claro, el agua,
hablaron solamente para ti.
Lloras a los árboles
y apoyas tu rostro a su pecho.
Te abrazan, con sus ramas
secan tus lágrimas con hojas.
Cuéntame el consuelo del árbol,
te dijeron.
“¿Sabes sentir la naturaleza?”
Más simple, la nada.
Sólo tú, sabes sentir su calor.
y pegas tu oreja a su piel.
Te responden, te hablan
pero sólo tú les oyes.
¿Qué te dijeron?
Te preguntaron.
“¿Sabes guardar un secreto?”
Más claro, el agua,
hablaron solamente para ti.
Lloras a los árboles
y apoyas tu rostro a su pecho.
Te abrazan, con sus ramas
secan tus lágrimas con hojas.
Cuéntame el consuelo del árbol,
te dijeron.
“¿Sabes sentir la naturaleza?”
Más simple, la nada.
Sólo tú, sabes sentir su calor.
los sabios hablan a las personas, a los animales...y a los árboles...
ResponderEliminarayer me tumbé bajo un árbol mientras escuchaba a un famoso tenor italiano en una bella grabación de 1925...el sol perezoso fluía entre sus hojas...y yo pensé: - que delicia estar aquí disfrutando de todo esto, sin que lo sepa nadie, y sin que a nadie se lo tenga que contar escribiendolo en un poema...
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