En el inmenso césped de Mongolia
Una tierra verde conectada con el cielo
donde los cantos no llegan a su fin
y las miradas lloran sin ti;
cada hoja huele a pureza,
los caballos vuelan como Libertad.
El cielo de ámbar, pero sólo veo tu rostro
como si mi corazón se reflejase en el azul.
En mis noches de Mongolia, tan silenciosas
que oigo mis suspiros pronunciar tu nombre.
Tumbada sobre el suelo teñido de negro
Pienso en ti. Cada estrella, una nostalgia.
Como un anzuelo, la luna menguada
¿me atraparía tu corazón por mi?
Como una sonrisa casi inversa
¿acaso ya me olvidaste?
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